Aljibes de La Rinconada

Publicado: 4 mayo, 2015 en Agua, Aljibes
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Fuente: El Postigo de Tías
Por: Juan Cruz Sepúlveda

 Aljibes de La Rinconada
Aljibe de Pereyra-Asomada
Se localizan en el lugar próximo al aeropuerto y su objetivo era aprovechar las aguas que bajaban por el barranco del Pozo en dirección al mar. Los más antiguos datan de principios del siglo XIX. Inicialmente se construían sin techo, luego se empleaba ramaje para evitar la evaporación del agua y al final, todos aparecen techados con arcos de piedra o de canto. En La Rinconada aparecen los primeros aljibes mancomunados, ejemplo de trabajo comunitario para acumular grandes cantidades de agua. La propiedad estaba organizada por “varas”, unidad equivalente a 10 dedos.

La participación en la misma dependía de los jornales invertidos, camellos, etc. A la hora de usar el agua se efectuaban las medidas pertinentes. El barro no se tenía en cuenta y nunca se podía agotar todo el caudal del aljibe. En las hijuelas de heredad es frecuente encontrar “…parte de un aljibe, donde llaman La Rinconada, de tantas varas…”.

Estos aljibes disponían de coladera con su acequia de entrada y sus rebosaderos para aprovechar al máximo las posibles avalanchas de agua procedentes de las crecidas del barranco. En la zona se construyó un gran caño para evitar que el agua se fuera al mar por el barranco de Guacimeta, y reconducir las aguas hacia los aljibes. Perico Valiente cuenta que el 10 de octubre de 1973 se metió una nube negra sobre Montaña Blanca y se produjo una lluvia torrencial, comenzando el barranco del Pozo a llevar bastante caudal. Tal es así que los ojos del Puente Grande se obstruyeron saltando el agua por encima de la Carretera General. Cuenta que “el agua anegó todos los aljibes de La Rinconada y los bebederos de Riverol, hasta llegar al mar por la playa de los Pocillos, produciendo una extensa mancha marrón…”.

Aparte de funcionar como lugares de reserva y almacenaje de agua, en el entorno de estos aljibes, e incluso encima de sus techos, se realizaban semilleros de cebollino utilizando sus aguas en la época de finales de los años 50 y 60, en la que el cultivo de la cebolla en la isla alcanzó una de las cotas más altas de producción. En total se contabilizaron en la zona de La Rinconada más de una docena de aljibes. Algunos fueron destruidos por la construcción de la carretera, como es el caso del conocido aljibe de Pereyra, uno de los de mayor capacidad en esta zona. Citar otros que aún resisten: aljibe de Daniel Parrilla, Mariano Stinga, Segundo Bermúdez, Cha Guerra, los Borges, aljibe Chico y aljibe Grande de José Díaz Monfort, luego propiedad de Rafael Cedrés. Y otros de posterior construcción, como los de Plácido Valiente, Antonio Rodríguez, Perico Padrón, etc.

Cerca de la línea de la Costa de Tías es preciso señalar unas morfologías existentes hasta entrado los setenta, desaparecidas casi en su totalidad por la transformación urbanística. Hacemos referencia a las gavias, que recibían el popular nombre de bebederos. Eran caballones de tierra que permitían retener el agua que discurría por el barranco y los sobrantes de los rebosaderos de los aljibes antes de perderse en el mar. Señalar el bebedero de Paco Ramírez, en La Rinconada. Luego, intercaladas entre las salinas de Matagorda y las proximidades de Los Pocillos se encontraba el bebedero de Bernabé Riverol. En ambos, aparte de represar el agua, se sembraba trigo y cebada, que se usaba para pasto de ganado, consiguiendo una buena fertilización.

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