Depósitos de agua

Publicado: 4 mayo, 2015 en Agua
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Fuente: El Postigo de TíasCompuerta
Por: Juan Cruz Sepúlveda

Depósitos de agua

Apenas concluida la Guerra Civil, ante los duros inicios de los años 40 y el rigor de la postguerra, agravado por los largos periodos de sequías registrados, el Cabildo Insular de Lanzarote toma la iniciativa de construir unos depósitos en la falda sur de Montaña Blanca, al objeto de aprovechar las aguas de escorrentía de esta montaña y canalizarlas hasta Arrecife. Los trabajos se inician conjuntamente con la construcción del Hospital Insular de Lanzarote, siendo el mismo ingeniero el responsable de esta obra hidráulica.
El proyecto del trabajo comienza con la construcción de un camino de acceso hasta el punto elegido para construir los depósitos perforados en la montaña. La mano de obra empleada fueron vecinos de Tías y de San Bartolomé, con un salario de 5 pesetas por día y de sol a sol, con picos y palas como herramientas, ayudados de una pequeña y rudimentaria vagoneta.

En el año 1945 se dan por concluidos los trabajos de las dos maretas, con una capacidad de almacenaje de 200 y 300 pipas respectivamente. Una de ellas se logró impermeabilizar con cal. El objetivo de canalizar las aguas hasta Arrecife no se consigue y sólo se logra entubar hasta cerca de Güime, desistiendo el Cabildo de continuar al encontrar Arrecife otras fórmulas menos costosas de abastecimiento.

En 1950, el Ayuntamiento de Tías inició el proceso de recuperación de Las Maretas y el aprovechamiento de su agua por parte de sus vecinos. Así se refleja en una petición plenaria de 15 de junio de ese año, siendo alcalde Rafael Cedrés Aparicio. En un escrito presentado por el concejal José Perdomo Alvarado se insta a recuperar las aguas depositadas, dirigiendo la petición incluso al propio Ministro de Obras Públicas. El litigio por el agua se prolongó durante dos años, hasta que finalmente el Cabildo cedió al Ayuntamiento el usufructo de las aguas almacenadas en Las Maretas. La lejanía de las mismas y la dificultad de acceso al lugar para su transporte hacen que el Ayuntamiento se plantee un gran y ambicioso proyecto de canalizar las aguas desde Las Maretas hacia el centro del pueblo. Con los materia- les de la época, piedra, lajas y cal, aprovechando la orografía de la zona, se inicia el trazado de la canalización desde Las Maretas, La Vega, Aljibe del Teniente, La Candelaria, hasta el Morro del Sargento Pablo, en el que se construye una «tanquilla» de registro, y desde aquí, empleando los nuevos avances de la tecnología en tubería de fibrocemento de escasa sección, continúa el trazado de la canalización por el camino de Los Fajardos hasta la Carretera General, junto a la casa de Domingo Ferrer, donde se construye un aljibe regulador para la venta y distribución del agua. La obra se culmina en 1968, época en la que prolifera el transporte del agua en camiones cisternas.

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