Historia de la ganadería

Publicado: 7 mayo, 2015 en Ganadería

Fuente: El Postigo de Tías
Por Juan Cruz Sepúlveda

Historia de la ganaderíaganado

La importancia de la ganadería como uno de los pilares fundamentales de la economía de la isla queda de manifiesto desde la etapa aborigen, antes de 1402. Una gran parte de la zona que hoy ocupa el municipio de Tías perteneció a la Gran Dehesa de Tagaciago, lugar apropiado para el pastoreo, de gran extensión aunque de escasa fertilidad. La proximidad al Macizo de Los Ajaches proporcionaba algún escaso recurso hídrico donde podía abrevar el ganado.
Fue el lugar adecuado para el ganado de suelta, hasta la llegada de la agricultura cerealística, tras los repartimientos posteriores a las erupciones volcánicas y la aparición de grandes paredes o muros de piedra desde la montaña hasta el mar. La actividad ganadera fue motivo de litigios por robos de ganado, daños en los cercados sembrados, etc.

De este modo, el ganado quedó adscrito a los malpaíses y terrenos no roturables, de escasa productividad, como los próximos al mar, en los que, en los años de lluvia, el agua y la acumulación del propio estiércol de los animales hacían reverdecer yerbajos aptos para el pasto de cabras y ovejas.

Las majadas o laderas, en la parte alta de cualquiera de los barrancos, eran el lugar apropiado para retener al ganado. En Tías se localizan dos bastantes significativas: La Majada Marcial y La Majada Gregoria. De las cañadas, barranqueras profundas y lugar de paso del ganado nos queda El camino de La Cañada, La Cañada de Lomo Gordo, La Cañada del Pavón, La Cañada de La Tegala, y La Cañada de Mácher, entre otras.

Referente a corrales como lugares para encerrar el ganado tenemos el lugar de Corral Grande y Corral Prieto. También hay constancia de gambuesas, espa- cios para la apañada, clasificación, marcado y reparto del ganado. La cortas trashumancias con el ganado se efectuaban del Camino del Puerto hacia el sur, lugar donde estaba fijada la Raya del Ganado. De ahí hacia arriba estaba prohibido el pasto, para no dañar lo sembrado o lo roturado por los cultivos del tomate. Las zonas altas del municipio también eran estrechas para el ganado por la proximidad de zonas de cultivo.
Todas las casas contaban entre sus animales domésticos con un número determinado de cabras, algo necesario para el sustento familiar, destacando algunas familias que disponían de mayor cantidad de ganado.

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