Pregón de Conil 1998

Publicado: 10 junio, 2015 en Pregones de Conil

Fuente:
Archivo de: Óscar Torres Perdomo y Jesús Perdomo Ramírez

Pregón de las Fiestas de La Magdalena
Conil   1998
Por Rafael González Rodríguez
rafael

Sr. Alcalde, Concejales, allegados al pueblo, vecinos de Conil, medios de comunicación, reposteros gráficos, a todos los aquí presentes, buenas noches.

No es asiduo que la labor de pregonero sea hecha por parte de la organización de las fiestas, como es en este caso, pero a veces se hace difícil comprometer a una persona para hacer esta labor, a mi también se me ha hecho difícil preparar este texto que hoy doy lectura, dado el poco tiempo del que uno dispone, pero no obstante a pesar de lo súper atareado que uno se encuentra en estas fechas, no sólo como parte organizadora de estas fiestas, conjuntamente con otros colaboradores, sino asunto laboral, desde el departamento en el que trabajo.

Desde hace muchos años sólo se preparaban las fiestas patronales más importantes y de mayor incidencia en la isla, y eran pregonadas por personas ilustres con un prestigio y una personalidad reconocida, buena o mala, pero contaban con el reconocimiento y beneplácito de la Comisión de fiesta de turno, como mínimo.

Parece ser que en los últimos años está de moda poner en el programa de actos, entre otros, un acto denominado “pregón de las fiestas”, y en parte es un acto bonito e interesante, ya que si nos damos cuenta la mayoría de los pregoneros se remiten a épocas pasadas, y nos hacen en algunos momentos revivir situaciones pasadas, buenas o malas, pero que era la realidad del momento, quizás de mi persona no puedan esperar que les vaya a hacer revivir muchos momentos pasados, sobre todo por la edad, y así podrían decir algunos aquí esta noche ¿qué me puede contar Rafael de épocas pasadas, si cuando el nació yo ya venía de vuelta?, pues efectivamente tendrá toda la razón, pero quizás no se atreva a sentarse aquí a contarlo a todos, que sería lo ideal, aunque, si es cierto, siempre muestran su disponibilidad para colaborar y aportar datos y contar anécdotas de épocas pasadas, así decía Simón Bolívar, libertador, “no olvidar a los mayores porque de ellos aprendimos lo que hoy sabemos, pero tampoco olvidemos a los jóvenes por que estos serán el futuro…”

Todos los años, cuando llega las fiestas de La Magdalena y Sagrado Corazón de Jesús, le viene a uno recuerdos de aquellas fiestas pasadas, de antaño, donde los vecinos, niños, jóvenes participaban activamente en la preparación y desarrollo de las fiestas, cuando no venían los empleados del Ayuntamiento a engalanar el pueblo, o traernos la cocina para el asadero, ya que este se hacía con cepas y varas de parras, donde todos los vecinos hacían sus aportaciones económicas, dentro de las posibilidades de cada uno, y no sólo aportación económica, sino material para engalanar el pueblo, o la zona del pueblo donde se llevaban a cabo la mayoría de los actos, en este caso, delante de casa de Emilia Sepúlveda, junto a un árbol centenario que había frente, lugar de encuentro de los vecinos no sólo por las fiestas, sino a diario, bien para charlar con Manuel Aparicio, que nos contaba sus historias de la guerra de Cuba, o escuchar cualquier novela de la época, a través de un viejo receptor que parecía estar pegado al árbol todo el día.

Para el engalanamiento del pueblo o de esta zona antes mencionada, unos prestaban unos pitones, otros bidones, otros carretillas, para cargar las piedras y así llenar los bidones donde se trincaba el pitón, que más tarde se amarraban las ristras de banderas de papel, pegadas con agua y harina al hilo bala del número seis, recuerdo incluso que se llegaban a colgar trozos de varas con racimos de uvas, que traía Melo Aparicio (q.e.p.d.) de Entremontañas.

El día 22 de Julio, día de La Magdalena, por la mañana se empezaba a verse los caminos y vereas, que conducían hasta la ermita de entremontañas el tránsito de feligreses que no querían perderse la función que sería sobre las doce del mediodía. Entorno a la ermita de La Magdalena se podía observar algún ventorrillo e incluso el autobar de Antonio Luna, en los últimos años, llegamos a ir hasta con un ventorrillo montado sobre el carro, tirado por el burro de Pedro Ferrer, con Ernesto. De regreso la gente se buscaba una sombra, bien del abrigó de una higuera, de la ermita, de la casa de Mamerto Cabrera, que guindaban agua del aljibe que tenía en el patio para que mataran la sed, dado el calor que hacía sobre esa hora y el cansancio del camino andado, o de cualquier otro lugar por aquellos aledaños. Pero desgraciadamente en la víspera de La Magdalena del año 1981, un grupo de vecinos de Masdache, en el transcurso de un asadero convencen, probablemente después de echarse unos piscos, de vino, a un cura de Madrid, que estaba en ese entonces sustituyendo al párroco titular Martín Lopetegui, que se encontraba fuera de la isla, para que la función el día siguiente, día de La Magdalena, la celebrara en la iglesia, recién terminada, de Masdache, y ni cortos ni perezosos, sin reunirse con el pueblo de Conil, este cura, en aras de agradecer la invitación, que le hicieran para matar el hambre en un asadero, y lejos de conocer la historia, y las consecuencias que esto podía acarrear, coge papel y pluma redacta una nota convocando a los feligreses a la función que tendría lugar en la nueva iglesia de Masdache, sin ni siquiera ser bendecida y reconocida como tal por la Diócesis de Canarias, sabe Dios lo que costó para que una vez terminada la iglesia de Conil se bendijera, alegando además en dicha nota que no se podía celebrar la función entremontañas porque no se tenía la llave de la puerta, argumento que no era cierto por que la ermita estaba disponible y la llave también que como costumbre la dejaba la heredera, de esta, Doña Manuela Cabrera, o en su defecto, se la dejaba Antoñita con la encomienda que abriera la puerta a los feligreses.

No obstante han pasado diecisiete años y el pueblo aún lo mantiene en el recuerdo, aunque desde hace dos años se celebra una misa entremontañas, después del día del día de La Magdalena, quizás también ha sido motivo para que los vecinos emprendieran, años después, fundar las bases de la iglesia, que hoy tenemos junto a este Centro, como indica el dicho “no hay mal que por bien no venga”.

A principios de 1983 por parte del Ayuntamiento, estando de Alcalde Juan Calero Rodríguez, compra el solar, a Don Santiago Alemán, para la construcción del Centro Sociocultural, con un coste de unas 805.000 Ptas., que luego los vecinos comenzaran a ejecutar las obras de la plaza, sobre todo la pared de piedra; ese mismo año el Ayuntamiento adquiere unos aparatos de hierro para instalar un parque infantil en la zona, por un valor de 248.000 Ptas., aparatos que nunca se llegaron a colocar, hoy tenemos unos mejores que estos, recién colocados, pero como dice el refrán “Más vale tarde que nunca”. El Centro se inicia, en una primera fase, con una subvención del YRIDA, de 500.000 Ptas., destinadas a gastos de materiales, poniendo la mano de obra los vecinos y ayuntamiento. Más tarde se acomete la segunda fase con un presupuesto de 4.004.000 Ptas., y la última fase, con un presupuesto de más de 5.000.000 de Ptas., que ya tiene lugar en años posteriores, y se culmina las obras, procediéndose a la inauguración el 24 de Julio de 1987, siendo Alcalde Florencio Suárez Rodríguez.

Más tarde y en parte de solar que sobraba del Centro Sociocultural se levanta lo que es hoy la Iglesia de Conil, que iniciaran las obras los vecinos del pueblo turnándose los fines de semana, y que luego en 1991 se concluyeran las obras, gracias a Dios y a la benevolencia del Ayuntamiento, y que luego, después de que se le inhalara la campana en el campanario, traída especialmente desde una fundición de Valencia por encargo de Ángel Perdomo, miembro de la Parranda “Los Buches” (q.e.p.d.), cuñado de Benito Bermúdez, que el mismo la donó y colocó en el campanario en el día anterior, se llevaba a cabo la solemne bendición presidida por el llmo. Sr. D. Luis Laborda Santesteban, Vicario General de la Diócesis de Canarias, siendo el Cura Párroco D. Antonio Algara Algara (q.e.p.d.), bajo la advocación de Santa María Magdalena, imagen donada por Francisco González Mota (más conocido por Paco González).

Una vez abierto la iglesia al culto, incorporamos a la misma y como no podía ser menos, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que el pueblo de Conil veneraba y celebraba coincidiendo con la festividad de Santiago, tres días después de la Magdalena, en la ermita de las Vegas de Tegoyo, ermita de propiedad privada, de Don Mariano Stinga y Doña Andrea Rodríguez, que poco antes de terminarse la iglesia actual decidieran los herederos cerrar al culto, dando lugar a celebrar las misas e incluso hasta una función en el salón de Actos que hoy nos encontramos, ante la negativa de los herederos de facilitar la llave.

En la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, se engalanaba con banderas y palmeras delante la ermita, incluso recuerdo que delante de la puerta se hacía con vigas y palmeras un especie de palio, para sacar en procesión a la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que D. Carlos Díaz nos prestaba para ese día, ya que esta imagen la había heredado, al parecer, de su abuela Doña Carmen Stinga, y que guardaba en la casa también heredada de los Pereiras (donde vivió Hermenegildo Suárez).

También en los últimos años traíamos prestada la imagen que está en la iglesia de Mácher, ya que se hacía imposible localizar a D. Carlos Díaz. Hoy día, gracias a Dios tenemos la iglesia y las imágenes del pueblo y no tenemos que estar cada año por las fiestas a dispensas de que nos dejen tanto la iglesia como la imagen.

Por lo que considero que hoy el pueblo debe estar orgulloso de contar con un lugar de encuentro para las actividades sociales, civico, culturales, como es este Centro y También lugar de culto es la iglesia y de unos servicios que no tiene que envidiar a ningún pueblo.

El programa de actos que hoy venimos en pregonar y que la mayoría de Uds. Estoy seguro que han tenido la curiosidad de leer, se ha elaborado con el mejor de los deseos de que todos puedan gozar de los mismos, actos tradicionales de las fiestas, unos en fase de recuperación y otros que aún permanecen vivos en nuestro pueblo y que forman parte de nuestro acervo cultural, y así, a través de estas fiestas populares, sirvan de exposición, no sólo para los que nos visitan, que dan difusión de los mismos, sino para todo el pueblo en general.

Desearles a todos unas felices fiestas, y en nombre del pueblo de Conil, y en el mío propio sean bienvenidos.

Así que siéntanse todos los vecinos de Conil Arriba, Tegoyo, el Barranco, El Clavijo, La Quinta, en fin de Conil, todos, en este pueblo y sobre todo en estos días más felices que nunca y abrámos las puertas a todos los que nos visitan no sólo en estos días de fiestas sino de una manera permanente, día a día.

Muchas gracias a todos por la asistencia a este acto, y a disfrutar de las fiestas.

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