Pregón de La Asomada 2011

Publicado: 11 junio, 2015 en Pregones de La Asomada

Fuente:
Archivo de: Óscar Torres Perdomo y Jesús Perdomo Ramírez

Pregón de las Fiestas de San José Obrero
La Aasomada   2010

Jesus Fco. Cabrera Arrocha Por: Jesús Cabrera Arrocha

Estimadas Autoridades: Sr. Alcalde, Sra. Concejala de Festejos, Equipo de Departamento de Cultura, miembros de la Comisión de Fiestas, vecinos y vecinas del pueblo, amigos y visitantes y queridos familiares muy buenas noches a todos.

En primer lugar decir que es para mí un inmenso placer y orgullo tener la oportunidad de poder compartir con ustedes este momento en el que anunciamos el comienzo de nuestras fiestas. El pregón a lo largo de los siglos ha mantenido la misma esencia de anunciar el festejo exterior y colectivo frente al íntimo y solidario. Durante estos días nuestro orden rutinario de la vida cotidiana se romperá. Pasaremos la tarde con nuestros vecinos disfrutando de una partida de envite o bolas cuyo mayor premio no será el cochino para el equipo ganador sino los buenos ratos pasados con vecinos a la puerta que pasamos meses sin ver ni saludar y poder compartir las cosas buenas y menos buenas que nos va dando la vida. Ese postre tan rico que hacemos y que por mucho que demos la receta a nadie le sale igual, nos hará sentir por un día repostero con estrella Michelín al ver como la disfrutan los vecinos y los jueces aunque luego no nos den el primer premio. Ese acto de compartir en estos días es el que nos hace mantener nuestra esencia como pueblo pues la cultura es el arma de los pueblos y precisamente la solidaridad su razón de existir.

Cuando María Teresa me llamó para invitarme a dar este pregón tras la lógica sorpresa inicial no dudé en aceptar tan importante y honorable función. A lo largo de mi vida he tenido que hablar muchas veces en público sobre todo en el ámbito profesional ante aforos en ocasiones numerosos para transmitir experiencias profesionales, aportar mi pequeño grano de arena a la ciencia, enseñar a los que empiezan o recordar a los que han olvidado; pero el sentimiento que suponía que tendría al compartir con ustedes este momento y que ahora confirmo que tengo no es comparable a ningún otro pues no creo exista mayor satisfacción personal que tu propio pueblo te considere y elija en estos días tan especiales en nosotros, para compartir vivencias personales y profesionales con las personas que forman parte de mi historia y de un modo u otro han contribuido a lo que hoy soy, así como los que son el futuro de nuestro pueblo. Muchas gracias de nuevo.

Aunque por una parte me agrada el tener cierta experiencia en la vida por otra me preocupa ciertos efectos secundarios como son las entradas en mí hasta no hace muchos años poblada cabellera, mi falta de resistencia para plantearme participar en el torneo de fútbol sala de las fiestas sin entrenamiento previo, o el que para mucho de los chavales del pueblo ya sea un pureta.

Empezaré por el principio, nací en el Hospital Insular de Arrecife el 19 de Noviembre de 1975 un día antes de que muriera Franco, hecho que probablemente sean la razón de los grandes cambios sociales, políticos y culturales que en estos tan solo 35 años de vida he vivido. Soy el pequeño de cuatro hermanos José Pedro, Félix y María Dolores (Lola Mary para nosotros en el pueblo) del matrimonio formado por Pedro Cabrera Gutiérrez originario de Arrecife y de Carmen Arrocha Suárez originaria de este pueblo pues como recordarán los mayores era la hija de Señor Félix Arrocha. (Aunque me gustaría que estuvieras aquí se que desde el cielo estás compartiendo este momento con nosotros. Un beso muy grande mami) Les voy a poner en situación de la realidad de hace poco más de 30 años. Según me contaron la cosa no fue como ahora que tenemos dos o tres coches en casa En este caso fue nuestro vecino Silvestre (hijo de Maestro Fefo) el que llevo a mi madre a Arrecife al hospital. Recuerden que hasta hace pocos años la única forma de llegar a Arrecife si no tenías coche era en la guagua de las 07 de la mañana y vuelta a las tres de la tarde. ¿Taxi? ¿112? ¿Teléfono? (la línea regular de teléfono llegó a mediados de los ochenta). Mis hermanos se quedaron al cuidado de una vecina durante la convalecencia posparto de mi madre y dado que al día siguiente se suspendieron la clases por la muerte de Franco no perdieron de ir a clase (los de la época recordarán el no estar al día en la lección).

Mi padre ha dedicado la mayor parte de su vida profesional más de 40 años a la mar hasta que las exigentes y duras ocasiones del mar, así como la crisis de la pesca por los conflictos pesqueros entre España y Marruecos hicieron que a finales de los 80 dejara el mar pasando a ser Jardinero del Ayuntamiento estando ahora jubilado. De su etapa como marinero todos conocen su habilidad con los nudos y de hecho no es raro que de vez en cuando algún vecino le traiga una cuerda para que le den un bonito y firme trenzado para el remo de su hijo o para el cabo de su barco. Menos conocen de su dominio del francés por su etapa de marinero en África.

Mi madre por desgracia ya no está entre nosotros aunque se mantiene muy cerca cada día en el corazón de los que la conocimos por su sabiduría, generosidad y bondad. Representa como nadie la figura de la madre canaria trabajadora incansable, criar y educar a cuatro hijos mientras mi padre pasaba grandes temporadas en la mar, hacer las labores de la casa, plantar cebollino a medias para contribuir a la economía doméstica. A lo largo de mi vida he conocido personas muy inteligentes de reconocido prestigio internacional pero nunca he conocido a nadie con la sabiduría de mi madre. Gracias por los valores que nos inculcaste.

Como ya saben tengo gran admiración y respeto a mis padres por su capacidad de trabajo en duras condiciones para darnos lo que siempre consideraron que era la mejor herencia (la inquietud por estudiar y conocer).

Los primeros años de vida los pasé en casa al cuidado de mi madre. Me siento muy afortunado de haber podido pasar tanto tiempo con mi madre en mis primeros años de vida. Una de las cosas que nos ha traído la “modernidad” “el euribor” y la “hipoteca” es que papi y mami trabajan y eso les obliga a dejar a sus hijos en la guardería a los pocos meses de nacer por lo que parte de la educación se pierde. Hace muchos años que tengo claro que el colegio o la universidad no puede sustituir el pilar de nuestra educación que son nuestros padres. Y es por la educación que podemos recibir en nuestro pueblo por donde quiero continuar. He tenido oportunidad de asistir y escuchar a profesores de grandes centros internacionales y sus aportaciones a mi formación no las considero más importantes en mi madurez intelectual que las que recibí en mi infancia en una escuela pequeñita con alumnos de distinta edad.

A los cuatro años empecé en la escuela unitaria de La Asomada. En un aula grande estábamos divididos por edades. En el fondo de la clase los más pequeños, sillas pequeñas, pizarra gris antigua; aspirando a que con los años pudiéramos pasar a la parte destinada a los mayores sillas grandes y más cómodas, pizarra nueva, verde muy alegre, que no se comía la tiza al escribir. Aunque pudiera parecer un inconveniente esta heterogeneidad (niños de distinta edad en una misma aula) y un solo profesor para todos creo era enriquecedor y estimulante. Los pilares de la formación se inician en la infancia y los míos creo fueron firmes y creo firmemente que no perdía tiempo cuando Doña Merceditas daba clase a los mayores mientras yo hacía tareas pues mi aspiración era pasar de curso para poder aprender lo que ellos. ¡Qué buenos momentos pasamos en el recreo compartiendo esos bocadillos y peleando por los remos! ¡Cómo presumía Ciano con su cantimplora azul que siempre tenía agua fresca o Víctor con la suya de explorador! Nada de donuts y otras bollerías, el desayuno era bocadillo, fruta y un zumo. Y todo el recreo corriendo sin parar no sentados en una esquina jugando con una Nintendo sin apenas compartir con los compañeros. No hablaré de los romances que surgieron pues al igual tu novia sabía que era tu novia y viceversa no se podía decir.
Luego pasamos al Colegio de Tías (¡Qué grande era!). Todos en la guagua de Morín para Tías y los gamberros que se portaran mal, vuelta caminando. Primera parada en el Morro para dejar a Nino y el resto delante de casa de Ciano. Ni de broma pensaba uno en dejar la escuela pues en el último año te tocaba sentarte en los asientos de atrás (el de los mayores) bien es verdad que cuando me tocó ocuparlos ya había perdido interés por ello. No hacía falta dejar a los niños en tu coche a la puerta del colegio y recogerlos a las tres. Hace unos años el director del colegio Don Paco me invitó a participar en el aniversario del colegio. Pasé por el centro y visité las nuevas instalaciones acorde a los nuevos tiempos (comedor para los niños, actividades extraescolares…) Pero lo que observé que no había cambiado es el ambiente del recreo ni los valores que transmiten a los niños como disciplina y mucho interés por aprender. La semana pasada hablando por teléfono con mi sobrina Andrea repasamos la tabla de multiplicar y disfruté comprobando como sus profesores al igual que a mí le han inculcado el sentido de la responsabilidad y afán por aprender.

Y por la tarde a jugar un rato, dar vueltas en la bicicleta por el Callao con camino de tierra para cuando llovía pasar los charcos. En realidad cuando en los ochenta asfaltaron el camino para la mayoría de nosotros fue una desventaja. El Viernes catequesis en la clase pequeña al lado de la escuela. Aún recuerdo cuando nuestros padres dieron dinero para la mesa nueva, que hicieron con el correspondiente descuento los de Mateo Betancor pues como ya comenté antes, la solidaridad es la razón de existir de los pueblos. No se necesitaban ayudas oficiales para conseguir lo que el pueblo se proponía y desde luego no éramos más ricos que ahora. Recordando la carpintería me viene a la memoria Mateo Betancor con una pequeña maleta con una jeringa de cristal que se desinfectaba en agua caliente en casa del paciente al que Don Miguel le había pautado penicilina. No tenía titulación pero sí buena mano y voluntad y que yo tenga constancia nunca pinchó el tan temido nervio que te dejaba cojo. Ahora trabajo en un Hospital de tercer nivel en una especialidad médica en la que disponemos de un aparataje muy complejo para el cuidado de cualquier paciente que de manera universal y gratuita puede acceder a esta asistencia y en apenas veinticinco años de diferencia. Volviendo a la catequesis tengo especial recuerdo de las excursiones caminando al corazón de Jesús con las catequistas María Teresa, Margot y mi hermana Lola Mary con la correspondiente merienda; o el día que el marido de María Teresa nos llevó en su taxi (¡Qué lujo, todo un Mercedes!) hasta Uga e hicimos la vuelta andando, aún conservo el estuche que me regalaste por el amigo invisible María Teresa. Hace unos años estuve en la misa de Navidad en La Asomada y me parece admirable como aún conservas la ilusión por transmitir valores a los niños. Enhorabuena y espero no perderme algún día tu pregón en el que nos contarás tus experiencias en el pueblo. Los domingos partido oficial en el Morro entre los chicos mayores del pueblo, yo presumiendo de hermano pues el tiro de mi hermano José Pedro era imparable. Campo de tierra terreno irregular pero con la misma utilidad que los de ahora con césped artificial.

Pero la infancia acaba un día y uno empieza a crecer. Tras el colegio vino el instituto. Fue un paso importante la decisión de seguir estudiando. La mejor herencia que podemos dar a nuestros hijos es transmitirles el interés por el estudio y que independientemente la profesión que elijan lo hagan tras un proceso de formación completo. El punto de reunión para coger la Guagua era el Bar de Bartolo, ahí nos reuníamos Ciano, Alexis y yo a esperar la guagua. A las tres vuelta a casa. Algún día que acabamos antes las clases Ciano y yo nos cogíamos la guagua de Playa Blanca y nos quedábamos en Mácher, tocaba subir la cuesta de la Asomada charlando con un sol de justicia a las tres de la tarde. Por esa época mi hermano Félix ya estaba en la Universidad y aún recuerdo la oportunidad que tuve de ir a visitarlo cuando yo cursaba segundo de BUP, me encantó el ambiente universitario, la vida de estudiante y ya recuerdo empezar a darle vueltas a ¿qué me gustaría estudiar? Me viene a la memoria los primeros años de universidad de mi hermano cuando mi madre los sábados iba a la tienda de Mario y Juana desde donde recibía aproximadamente a las 17.30 horas su llamada desde el teléfono público de la tienda; no había teléfonos en las casas del pueblo y que el 90 por ciento de la población tuviera teléfono móvil era impensable. Entre semana clase y los sábados y domingos tocaba partido de baloncesto en la cancha recién construida detrás del teleclub. Nos reuníamos Ciano, Mario, Alexis, Nino y yo y pasábamos la tarde sanamente practicando deporte.

Tras concluir el instituto con el apoyo de mis padres y mis hermanos decidí trasladarme a Gran Canaria y estudiar medicina. El principio no les negaré que fue un poco duro, de La Asomada a una gran ciudad. Vivir en un edificio del que por la ventana te ve el vecino, ruidos continuamente. Aún hoy me encanta venir a casa a La Asomada y disfrutar de la tranquilidad del pueblo mientras paseo, sentir el silencio de la noche y poder mirar al cielo y ver las estrellas. Yo siempre he hecho propaganda de mi isla y de mi pueblo y a muchos de mis amigos les invito a conocerla. Todos coinciden en decirme que les encanta La Asomada por sus vistas, por sus bonitas y cuidadas casas, por la tranquilidad que se respira apenas a 15 minutos de la ciudad. Les garantizo que tenemos todo el derecho y méritos para presumir de pueblo. Mucho ha cambiado en apenas treinta años, tenemos hasta línea regular de guaguas que conecta el municipio, pero seguimos manteniendo lo más importante, nuestra esencia como pueblo.

Para concluir me gustaría recordar uno de los momentos más especiales de mi vida en el pueblo que se remontan a mi infancia, La fiesta de la Asomada que hoy anunciamos. No hablamos de la época del DVD, “iPOD touch”, tele de plasma… ¡Cómo nos lo pasábamos en este teleclub recién construido en ese momento viendo las películas de Kung-Fu en video las tardes de la semana de fiesta mientras empezaban los torneos de Bola y Envite para los adultos! Tras la película alguna pelea para practicar lo visto pero siempre sin consecuencias graves. Si ahora pretendiéramos convocar lo mismo probablemente no tendríamos éxito pues cada niño ya tiene televisor y DVD en su cuarto y pueden ver cada día las películas que deseen. Tras la película, ginkana y piñata en la plaza de la Iglesia con las correspondientes medallas. Y cuando venían a buscarte para volver a casa ¡Qué bien sabía la Pepsi-Cola de botella de cristal y como la saboreábamos! La verbena hasta con dos orquestas y con coches aparcados desde el morro hasta casa Hilario era famosa en la isla. Y por fin el día de San José Obrero. Al mediodía invitación a la familia para comer en casa, que como todas las del pueblo estaba recién pintada. Aún veo se conserva lo de pintar la casa para las fiestas y hacer convites para los familiares. Y por la tarde misa y procesión en la que estrenábamos camisa, pantalón y zapato (¡Qué guapos nos veíamos!). Por fin, el lunes tocaba el asadero de chuletas o sardinas según el presupuesto pero nada que envidiar al mejor restaurante, de hecho hace unos años tuve la oportunidad de estar ese día y siguen estando igual de buenas.

Quería concluir no sin antes darle las gracias a mi esposa Inma que durante estos dos meses he vuelto loca contándole miles de batalla de mi infancia y como en cada cosa que emprendo me muestra su apoyo y con tan solo una sonrisa y una mirada hace que el camino sea más fácil y gratificante.

Bueno sin más quería desearles a todos unas Felices Fiestas y agradecerles el permitirme compartir este momento con ustedes.

Dr. Jesús Cabrera Arrocha.
Servicio de Medicina Intensiva.
Unidad de Nauro-Trauma.
Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín.

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