Pregón de Mácher 2014

Publicado: 12 junio, 2015 en Pregones de Mácher

Fuente:
Archivo de: Óscar Torres Perdomo y Jesús Perdomo Ramírez

Pregón de las Fiestas de San Pedro
Mácher 2014
Por: José María Espino González

Espino

Queridísimos vecinos de Mácher, querido alcalde, concejal de cultura y festejos, miembros de la comisión de fiestas. Me gustaría captar el ambiente campesino y amable de nuestra tierra con la emoción profunda de quien como exmaestro de este pueblo va a intentar transmitir a todos Vds. el sabor popular de las fiestas de San Pedro, nuestro patrono.
El 6 de marzo pasado recibí una llamada telefónica. Al otro lado del teléfono estaba Aurora Viñas. Tratándose de una exalumna de oposiciones de Magisterio de los años 1967/68, me produjo una profunda satisfacción y alegría recordar tiempos para mí, muy entrañables. La conversación acabó invitándome a ser el pregonero de las fiestas de San Pedro en Mácher el próximo mes de junio, hoy.

Volver a Mácher 53 años después de haber iniciado el curso 1961/62 como un joven maestro de 26 años que se encuentra con 74 alumnos procedentes de todos los barrios: El Cercado, El Volcán, Mácher Abajo, El Mesón, El Camino de los Olivos, La Punta (San Pedro), El Barranco de Tegoyo, La Cancela, El Barranco del Quíquere, El Cascajo…; es algo muy emotivo, aunque el vínculo con esos exalumnos no se haya interrumpido jamás, ya que desde aquella fecha hasta hoy no ha transcurrido un solo año en que no nos hayamos reunido una o dos veces al año para compartir ratos muy agradables, gracias a José Antonio Cedrés, como portavoz de todos ellos.

Aprovecho la ocasión para felicitar al exalumno Juan Cruz por la concesión del premio Viera y Clavijo por su labor docente.

Todavía conservo en mi retina y recuerdo con emoción el impacto que aquel paisaje me produjo al llegar a Mácher por vez primera. Aquella amplísima balconada sobre el mar era espléndida. Festoneada por montañas desde los Ajaches hasta Montaña Blanca pasando por Pico de Naos, Guardilama, Tinasoria, Caldera de Gaida y Caldera Riscada, y, durmiendo a sus pies: Playa Quemada, la Asomada y Tías. Mirando al sur, serena nuestra vista el azul del mar; acá con la Tinosa pesquera, hoy emporio de riqueza turística, y allá, Fuerteventura.

Reconozco la enorme influencia que en mi espíritu había producido la lectura del libro “Lanzarote” de Agustín de la Hoz y simplemente me dejé llevar por la visión del paisaje de Mácher: “Por la ensombrecida carretera de Uga se encamina el viajero a Mácher. El camino parece un sendero que corre entre el intrincado laberinto de cañas, o bien cruza por la pradera verde, o se esmalta de florecillas humildes”, decía Agustín; y continua: “Cuando apenas comienza a amanecer el día, el pueblo de Mácher muestra a su naturaleza domesticada, encauzada hacia los nuevos cultivos del tomata y la cebolla. De carretera arriba, la tierra produce cebollas, y de carretera abajo la tierra da tomates. A fin de cuentas, Mácher se ha hecho lo que es por la valentía con que se ha enfrentado a la tierra, ha poco tiempo erial de pasto”.

El empaquetado del tomate fue un hito muy importante por la riqueza y los puestos de trabajo creados. No en vano, en Mácher llegaron a constituirse hasta catorce empresas de empaquetado de tomates.

Pero el progreso de Mácher y sus habitantes habría de esperar al boom del turismo en la zona de Puerto del Carmen para gozar de gran prosperidad.

Adentrémonos hoy en los prolegómenos de la fiesta de San Pedro 2014, reflexionando con Vds. como lo hace Manuel Alemán en su libro Psicología del Hombre Canario, acerca de lo que representa la fiesta en la psicología canaria. Al fin y al cabo, son las fiestas las que nos concitan aquí y ahora.

Lo festivo es una dimensión de la persona. Nace de la misma entraña antropológica, y se dinamiza con el impulso de distintas vertientes comunes a todos los hombres: la lúdica, la expresiva, la relacional, la comunicativa… La dimensión es universal pero cada cultura tiñe de su color la dimensión festiva imprimiéndole matices peculiares. Por eso, dentro de la dimensión universal de lo festivo, podemos hablar de la fiesta canaria, que implica: movimiento, baile, danza, canto, comida…

El hombre es un ser en expansión. Pero esa fuerza dilatadora del ser psicológico inherente a la persona, se encuentra interferida de la trayectoria del hombre canario: desde la estrechez del espacio físico al control psicológico de los patrones de comportamiento, el hombre isleño se va encontrando cercado, enclaustrado, amurallado… Y en esta situación de aprisionamiento psicofísico, la fiesta canaria significa rompimiento; el rompimiento de lo cotidiano en lo festivo se hace grito, denuncia, contra el tiempo.

El hombre canario rompe su secular mutismo en la fiesta canaria, que solo puede comprenderse en su significación profunda cuando, más allá de su aparato externo de nueva diversión, esparcimiento, derroche, logramos captar otra vertiente más honda: la capacidad expresiva del pueblo canario.

El hombre canario vive una triple tragedia: la del poeta (el hombre canario es hondamente sensible a lo bello), la del ingenuo (nuestro pueblo ha sido amaestrado en el silencio de sufrir), y la del oprimido (a nuestra gente no se le ha permitido expresarse).
En síntesis, la fiesta propicia al pueblo: una voz libre a su experiencia íntima, sin el control de la racionalidad; un espacio humano para expresar sus sentimientos a través de unos símbolos y ritos comunes; y un lenguaje para expresar su identidad.

La fiesta canaria en su significación profunda es un rompimiento del sistema social estrecho y opresor, una protesta bajo el lenguaje del despilfarro y del derroche contra las penalidades cotidianas, una reivindicación de la fruición y el goce contra un estilo de restricción, de sufrimiento y de penalidades, una valoración de lo gratuito frente a los sistemas utilitaristas. La fiesta rompe el aislamiento de la convivencia y abre las compuertas a la dimensión comunal, cada pequeña familia agranda su círculo y se convierte en escenario polivalente porque afluyen con motivo de la fiesta, familiares próximos y lejanos, parientes, amigos y conocidos, que saltando la barrera de la lejanía física, llegan al pueblo para un encuentro interfamiliar y el pueblo entero se hace encuentro comunitario en la calle, la circulación múltiple de expresiones, saludos, abrazos, cariño, rememoración de vivencias, intercambio de amistad. Y más allá de esa acogida a los familiares más cercanos se expresa esta actitud comunal con símbolos de hospitalidad. Las puertas se abren para brindar a las parrandas que recorren las calles. Los asaderos de carne en adobo, los asaderos de pescado regados con vinos de la tierra son compartidos por quienes quieran sumarse a participar.

La rueda de lo festivo gira a impulso de motivaciones múltiples. Y en la fiesta canaria, la dimensión religiosa es una de las más patentes. El pueblo canario se ha mostrado en su historia como un pueblo globalmente religioso.

La religiosidad popular se convierte en una plataforma de supervivencia. Ha sido el recurso límite que ha proporcionado a la gente un cierto equilibrio y un hábito de sosiego que ha serenado su ansiedad al abrirle un camino de esperanza, encontrarle sentido a la vida y sacar fuerzas para sobrevivir. La fiesta de San Pedro, nuestro patrono, reúne todos los ingredientes de la fiesta canaria.

Hablemos de nuestro patrono, San Pedro: Era un pescador del Mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaún para unirse a los discípulos de Jesús en los primeros momentos de su predicación. Junto con él se unieron a Jesús otros pescadores de la localidad, como su propio hermano Andrés y los dos hijos de Zebedeo: Santiago y Juan, todos los cuales formaron parte del núcleo originario de los 12 apóstoles.

San Pedro carecía de estudios, pero pronto se distinguió de los discípulos por su fuerte personalidad y su cercanía al maestro, erigiéndose frecuentemente como portavoz del grupo. El sobrenombre de Pedro se lo puso Jesús al señalarle como “la piedra sobre la que habría de edificar su iglesia”. Según el relato evangélico, San Pedro negó hasta tres veces conocer a Jesús la noche en que éste fue arrestado, cumpliendo una profecía que le había hecho el maestro, pero arrepentido de aquella negación, su fe no volvió a flaquear, y, después de la crucifixión de Jesús se dedicó a propagar sus enseñanzas.

Desaparecido Jesús (hacia el año 30 d.C.) San Pedro se convirtió en el líder indiscutido de la diminuta comunidad de los primeros creyentes cristianos de Palestina por espacio de 15 años; dirigía las oraciones, respondería a las acusaciones de herejía lanzados por los rabinos ortodoxos y admitía a los nuevos adeptos (incluidos los primeros no judíos).

Hacia el año 44 fue encarcelado por el rey Herodes Agripa, pero consiguió escapar y abandonó Jerusalén, dedicándose a propagar la nueva religión por Siria, Asia Menor y Grecia. En esa época, probablemente, su liderazgo fue menos evidente, disputándose la primacía entre los otros apóstoles cristianos como Pablo o Santiago. Asistió al llamado Concilio de Jerusalén (48 o 49) en el cual apoyó la línea de Pablo de abrir el cristianismo a los gentiles, frente a quienes lo seguían ligando a la tradición judía.

Los últimos años de la vida de San Pedro están envueltos en la leyenda, pues solo pueden reconstruirse a partir de relatos muy posteriores. Posiblemente se trasladó a Roma, donde habría ejercido un largo apostolado, justificativo de la futura sede del Papado, pues la iglesia romana considera a San Pedro el primero de sus papas. Allí fue detenido durante las persecuciones de Nerón contra los cristianos y murió crucificado.

Se sale a la procesión
por la puerta principal
cargando su pedestal
los hombres con devoción
entra la banda en acción
con instrumentos de viento
suben locos de contento
con silbos animadores
unos cuantos voladores
repoblando el firmamento.Papel fino en las banderas
pegamento enharinado
el viento siempre invitado
te barre la carretera
carne cochino que espera
humareda: horno caldeado,
aroma a pan amasado,
medidas de ropa nueva
seguro que poco queda
pa’ San Pedro engalanado.
De palmas los ventorrillos
unas sillas, unas mesas,
vino, referescos, cervezas,
guitarras y algún timplillo,
merodean los chiquillos,
la maleta que se abría
una peseta valía
el papelito enrollado
si tienes suerte has llevado
a casa una chuchería.
Había juegos de porfía,
cintas, gincana, carrera
de sacos. La carretera
llena de chiquillería,
juego de bolas seguía
para hombres mayormente
y luego se iba la gente,
al compás de las estrellas
al casino Vista Bella
alegres y sonrientes.

 Con el recuerdo de Sergio en estas cuatro décimas, que aluden a las fiestas de su Mácher de los años 60, quiero acabar pregonando que gocemos de estas fiestas de 2014, chicos y mayores, residentes y visitantes, pero, hagámoslo con respeto y generosidad, siendo hospitalarios con quienes vienen a compartir con nosotros días de jolgorio, de paz, de sosiego y de felicidad. Gracias.

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