Pregón de Mácher 2015

Publicado: 12 junio, 2015 en Pregones de Mácher

Fuente:
Archivo de: Óscar Torres Perdomo y Jesús Perdomo Ramírez

Pregón de las Fiestas de San Pedro
Mácher 2015
Por: Enriqueta Saavedra Umpiérrez

Señor Alcalde, Sres. Concejales, vecinos, amigos y familiares de este pueblo de Mácher mEnriqueta Saavedra Umpiérrezuy buenas noches.

Hace muchos años que la comisión de fiestas me está invitando para que sea pregonera de este pueblo.

Pero siempre me he negado, porque consideraba que yo no estaba preparada para esto.

Mis estudios se limitan a lo que se aprendía en las escuelas de los años 50, que no es mucho.

Es para mí un orgullo y un honor que yo no merezco que ustedes se hallan empeñado en poner su confianza en mi humilde persona.

Como no tengo dotes literarias para hacer un pregón adornado con palabras bonitas y sofisticadas me limitaré a decir lo que me dicte el corazón.

En primer lugar, quiero decir que el primer pregonero que hubo en el pueblo de Mácher fue José Umpiérrez Viña (mi tío Pepe). Escribió el pregón durante muchos años consecutivos, aunque él nunca los leyó, siempre se los dio a otras personas.

Una fiesta es siempre un derroche de alegría, un momento para olvidarse de la rutina de cada día. La fiesta en sí misma son buenas y necesaria, buena porque sino el mundo en que vivimos sería aún más amargo de lo que ya es, y necesaria porque en ella todos podemos hacer relaciones de amistad y cordialidad.

Pregón quiere decir difundir, anunciar la buena nueva de las fiestas. Hoy me siento pregonera que oferta nuestro producto más especial, la amistad, la alegría y la convivencia en las fiestas de nuestro patrón San Pedro.

Otros pregoneros que han pasado antes que yo, han explicado la historia, modos y costumbres que tenían nuestros padres y abuelos para celebrar las fiestas del pueblo de Mácher.

Don José Espino nos habló el año pasado muy extensamente de la vida de San Pedro; Juanito Cruz nos explicó con datos bien documentados cosas de tiempos tan lejanos como cuando en Mácher no existían carreteras sino caminos reales, y Juanito Parrilla nos habló entre otras cosas del progreso que hemos tenido en tan pocos años. Entre todos han ido poniendo su granito de arena para que la juventud conozca como vivíamos y nos divertíamos hace cincuenta años.

Como no me quiero repetir, me limitaré a recordar vivencias de mi niñez y juventud.

Recuerdo que casi siendo una niña y aún no iba a la fiesta, mi abuela Enriqueta me llevaba por la tarde a la cuesta de lavista y desde allí mirábamos como la gente paseaba en la carretera y los chicos corrían en bicicleta.

En ese tiempo, los días anteriores a las fiestas, se hacía un novenario a San Pedro, los chicos íbamos por la tarde cantando y jugando con el cura que nos daba la catequesis. Al oscurecer se acercaban los mayores del pueblo, sin faltar nadie, para rezar el rosario y escuchar los sermones del cura Don Teodoro, lo cual para nosotros era una gran diversión.

Llegado el día de la fiesta por la mañana, cuando íbamos a la función, lo primero con que nos encontrábamos era a la pareja de la Guardia Civil de Yaiza, parados en el palo del teléfono y si había mucho viento cobijados en la esquina de la iglesia junto a las piedras de molino.

Yo pasaba lo más separada de ellos posible, porque les tenía miedo.

Todavía tengo grabado en mi mente el ruido que hacían las banderitas de papel con el viento; y como los chiquillos se aglomeraban con regocijo y algarabía en la ruleta de Pedro Acosta, para ver quién era el primero en darle a la rueda y gastar las cuatro perras que llevábamos.

Pasado el tiempo y siendo más mayores, un grupo de chicas esperábamos en la puerta de la iglesia para ver llegar a las que venían de lejos. Las de la Asomada por el camino de los Olivos; las del Volcán y el centro del pueblo por el camino de Ferrer; las de Mácher abajo por el camino cruzado y las del Mesón y los Barrancos por el camino de las Palmeras.

Esperábamos hasta que llegaran todas para ver quién tenía el traje y los zapatos más bonitos y enterarnos dónde los habían comprado y qué costurera les hizo el traje. Con eso teníamos tema de conversación para toda la semana, ya ven como nos divertíamos con tan poca cosa.

También recuerdo las grandes procesiones por los caminos terregosos del Mesón, la subida unas veces por casa de Ferrer y otras por el Casino. Las chicas estrenaban zapatos de tacón fino con sus medias de cristal, mientras el cura rezaba el rosario y cantábamos todos el Ave María.

De la fiesta que se hacía
Por la tarde en la carretera
Recuerdo los ventorrillos
Techados por las palmeras
Y adosados a los muros
Iluminados de noche
Por lámparas de carburo.

Los timples y las guitarras
En cualquier parte sonaban
Y el canto de una folía
El viento se las llevaba.
Yo miro a mi alrededor
Ya nada puedo encontrar

De aquellos bellos recuerdos
Que en mi alma siempre están.

Mácher, hoy te encuentras convertido
En un pueblo señorial
Con tus grandes carreteras
Unas vienen y otras van.

No te preocupes pueblo
Porque estés modernizado
Que yo te recuerdo a ti Chiquitito y ventolero
Lleno de casitas blancas
Rodeado de pajeros.

Por cierto, al nombrar los pajeros me viene a la memoria lo que mi abuela me contaba.

Que los chicos cuando iban por otros pueblos a buscar novia, lo primero que miraban era para la casa de la pretendienta. Dependiendo de la cantidad de pajeros que tuvieran, si tenían diez o doce era signo de riqueza y aunque la muchacha fuera bizca no se fijaban ni en el ojo. Y si por el contrario solo tenía algún pajerito, salían corriendo y no decían ni adiós.

Yo no sé si esto sería verdad o mentira, lo que yo sé es que mi abuela así me lo contaba.

Volviendo otra vez a la fiesta de la carretera,de aquellos grandes paseos de la casilla hasta la casa de Ferrer, voy a contarles algo que me sucedió a mí.

La orquesta que venía para el baile, llegaba en la tarde porque primero hacían el asalto; y que clarito se oía desde la carretera, aquellos pasodobles tocados por el saxofón de Castellano, la corneta de Benito y la batería de Alnordo. En cuanto se oían las primeras notas que ya levantaban los pies del suelo toda la chiquillería y la juventud salían corriendo por el camino del Casino a ver quién llegaba primero. Y yo me tenía que quedar en la carretera, en casa de Aurelia o marcharme para mi casa ya que tenía que llegar antes de que oscureciera; porque había un obispo en la Diócesis de Gran Canarias que decía que no se podía ir al baile porque era pecado mortal y mi madre no me dejaba ir para que no me condenara en el infierno.

Solamente con que yo me asomara a la puerta del casino, sin llegar a entrar ya tenía un pie en el Mesón y otro en los infiernos.

Bueno, bromas aparte.

Con el transcurrir de los años yo me he puesto a pensar, cómo es posible que la gente fuera tan ingenua e inocente para dejarse engañar con esas tonterías?, y sin embargo hoy en día hasta los curas y las monjas se atreven a echarse unos bailecitos.

Y lo cuento para que la juventud se dé cuenta de lo privilegiados que son hoy en día y la poca libertad que teníamos en ese tiempo.

Casi todo los pregoneros de este pueblo de Mácher han hecho mención de la molina y con toda la razón ya que es un símbolo y emblema de este pueblo.

Por la década de los años cincuenta, el gofio era el alimento principal en casa de los labradores y aunque no recuerde por aquí ningún restaurante, ya comíamos el gofio a la carta.

Por la mañana gofio con leche, al mediodía gofio escaldado, por la tarde gofio con aceite y azúcar, con manteca o con chicharros, por la noche gofio con potaje y cuando íbamos a trabajar al campo gofio en el zurrón.

Los cocineros de ese tiempo a pesar de las muchas limitaciones y carencias eran tan imaginativos que a todo le daban un toque especial y siempre estaba bueno.

A diario, por las mañanas temprano subían por la cuesta del Mesón, los burros cargados de sacos y costales para ir a la malina. Llegaban de todos los pueblos de la vuelta abajo y se pasaban todo el día esperando a que les tocara el turno, que a veces les sorprendía la noche.

Por eso quiero destacar lo importante que ha sido la molina para este pueblo y no podemos permitir de ninguna manera que desaparezca que nuestra identidad como pueblo está en conservar nuestras raíces, nuestras costumbres y nuestras tradiciones.

También han sido importantes los niños de los años 50 y 60 a los que sus padres desde pequeñitos les inculcaron el amor al trabajo. Todos ayudaban en los quehaceres del campo cuidando cabras, cogiendo hierbas, escardando, echando cebollino y arvejas y lo que hiciera falta.

Por lo que el pueblo que tiene grandes niños tendrá grandes hombres y así ha quedado demostrado ya que muchos de ellos han sabido labrarse un porvenir formando sus pequeñas empresas como carpinterías, fontanería, taxi, construcción, camiones, y todo lo que ellos se proponían.

Por eso quiero decirle a la juventud que aprovechen las grandes oportunidades que hoy día les brinda la vida, para estudiar o formarse en escuelas profesionales. Que aprovechen este tiempo, que jamás volverá, que la juventud es el tesoro más preciado que puede tener una persona, y cuando pasa, solo queda el recuerdo y la nostalgia de algo ya muy lejano.

Ellos son el futuro y dentro de pocos años tendrán que regir el destino de este pueblo y de esta isla y por lo tanto tienen que estar preparados para asumir esa responsabilidad.

Aunque ahora se empeñen en decir que hay una segunda juventud yo digo que no es verdad, la juventud es vigor, fuerza, alegría, frescura, como el viejo dicho la juventud muele con poco viento y yo me atrevo a decir que entre los 1 5 y los 20 se muele hasta en tiempos de bonanza.

Todavía después de tantos años recuerdo cuando nos dejaban ir a bañarnos al Barranco de la Calera, salíamos corriendo por aquello caminos del cortijo llenos de piedras y ahulagas y en diez minutos nos poníamos abajo. Eso significa que ya en aquellos tiempos corríamos la maratón.

Volviendo a San Pedro, cuando se vino para la nueva Iglesia después de estar tantos años en el Morro del Mesón arrullado por el silbido del viento y el trinar de los pajarillos que anidaban en el techo de la vieja iglesia; en aquel momento hice una poesía para San Pedro, la cual ni siquiera conservo porque se la envié a mi hermana Adita, pero aun la recuerdo y hoy 33 años después se la quiero dedicar.

Poesía

Día 26 de junio
que nunca se olvidará
a las siete de la tarde
San Pedro ya se nos va
del morrito del mesón
donde tanto tiempo ha estado
que se va a su nueva iglesia
que por fin se ha terminado.

Mucho trabajo ha costado
dificultades sin fin
pero el que sigue adelante
sin pararse en el camino
siempre llega a su destino
porque todo tiene un fin.

Los hombres y las mujeres
chicos grandes y medianos
todos han contribuido
a terminar los empezado.

El camino de bajada
fue polvoriento y pesado
eso me hizo suponer
San Pedro recordara
Caminos que el recorría
con Jesús a predicar
llegando a la carretera
paran la circulación
y cuatro guardias que habían
dirigen la procesión.

Con el murmullo del viento
como ya es tradicional
se le unían las campanas
sin dejar de repicar.
y las cuentas del rosario
poco a poco va pasando
y los vecinos del pueblo
con el cura van rezando.

Y sigue sonando el viento
las campanas, los tambores
y cornetas
esperando a que San Pedro
entrada en su nueva iglesia.
Llegando frente a la puerta
San Pedro hizo una parada
y se abren de par en par
las puertas de su morada.
Allí estuvo un momento
y extasiado se quedó
oyendo aquel homenaje
que el pueblo le dedicó.

Poco a poco va avanzando
hasta que al final va a llegar
y lo ponen en su trono
en un lado del altar.
De rosas y de claveles
todo se encuentra inundado
Que Felo Cruz el de Mácher
a San Pedro ha regalado.
La tarde estaba muriendo
el sol ya se iba a ocultar
y la gente está en la iglesia
y no se quiere marchar.

Llego el día 29
día de fiesta mayor
y a las siete de la tarde
se celebró la función.
Estuvo muy concurrida
todo con gran esplendor
y hasta casa de Ferrer
llevaron la procesión.
San Pedro, tú que te
encuentras
en gloria celestial
intercedes ante Jesús
por los que aquí abajo están
y tu que tienes la llave
de la puerta principal
no te hagas el remolón
para dejarnos pasar.

Que los vecinos de Mácher,
La Tiñosa y La Asomada
Tías, Conil y Masdache
algún día nos podamos
encontrar
todos juntos allá arriba
en la gloria celestial.

Y que formemos un rancho
un rancho de navidad
donde suenen panderetas
las guitarras y algo más
Genaro tocando el pito
que la fiesta va a empezar
que canten los angelitos
y que salgan a bailar
que San Pedro coja un timple
Y acompañe al personal
Y moviendo la batuta
El director general.

Para acabar me gustaría desearles a todos unas felices fiestas de San Pedro y para conseguirlo solo tenemos que abrir nuestros corazones a la paz, a la alegríay a la amistad.

Y como es deber de todo pregonero ensalzar a su patrón, mis últimas palabras serán para el verdadero protagonista de las fiestas.

¡Viva! San Pedro bendito
que es el patrón de este pueblo
piensen en todo momento
que el nos puede ayudar
si se lo piden con fe
nunca los va a defraudar.

Buenas noches a todos y gracias por acompañarme.

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