Pregón de Mácher 2016

Publicado: 28 junio, 2016 en Pregones de Mácher

Fuente:
Archivo de: Óscar Torres Perdomo y Jesús Perdomo Ramírez

Pregón de las Fiestas de San Pedro                                                 GALERÍA DE FOTOS
Mácher 2016
Por: Luis Víctor Parrilla Medina

Buenas noches:

Sr. Alcalde, distinguidas autoridades, queridos amigos y vecinos.2016-Luis Victor

Hermosa y comprometida la labor que me ha sido encomendada de anunciar el inicio de la celebración de la festividad de S. Pedro 2016 en mi querido pueblo de Mácher.

Hermosa, porque desde el momento en que se me hizo el encargo hasta hoy, me ha permitido remover, recordar y revivir todos y cada uno de los momentos vividos en este pueblo donde ha transcurrido casi toda mi vida. He rememorado con total nitidez las entrañables experiencias con mis vecinos, que me propongo hacérselas llegar.

 

Comprometida, porque transmitirles a todos ustedes tantas vivencias acumuladas a lo largo de nuestras vidas, es una tarea complicada, a la vez que muy gratificante porque recordar los preparativos, los olores y sabores de nuestras cocinas, los postres, licores, la limpieza de la casa… sensaciones que tenía guardadas pero no olvidadas, han aflorado en estos días . Voy a intentarlo.

Mácher, pago del Municipio de Tías se encuentra situado al pie de las montañas de Guardilama y Tinasoria. Tiende sus blancas y dispersas casas desde las cumbres hasta el mar, formando una especie de escalón que permite ver enfrente la hermana Isla de Fuerteventura, así como ese maravilloso paisaje que nos ofrece en los atardeceres la cordillera de los Ajaches.

Nuestro pueblo tiene como particularidad la distancia de sus casas. Cuentan los mayores que antiguamente ensillaban sus bestias para ir a visitar algún vecino o familiar que vivía en el otro extremo del pueblo. Hoy cogemos el coche. No cabe duda que los tiempos han cambiado.

Este alejamiento entre una casa y otra nada tiene que ver con el carácter cercano que nos ha caracterizado y que es señal de identidad: la buena vecindad y armonía que hemos disfrutado a lo largo de toda nuestra historia.

Prueba de ello es que cuando existía un problema en la casa de uno de nuestros convecinos, todos nos volcábamos para tratar de ayudarle a salir adelante. En la actualidad el pueblo ha crecido, por lo que ya no conocemos a los que viven en nuestro entorno con tanta familiaridad como lo hacíamos antaño, un aspecto que echamos de menos.

Como anécdota personal contaré que de pequeño, en época de vacaciones me pasaba el día jugando en casa de los vecinos que tenían hijos de mi edad y si allí se hacía la hora de almorzar me invitaban a comer como uno más de la familia. Claro que luego me llevaba la correspondiente reprimenda de mi madre.

También recuerdo que por las tardes acompañaba a merendar a un familiar, pero no por el hecho de la comida, era por la emoción que aquello suponía. La señora hacía por las mañanas unas natillas muy ricas y en los días de calor las colocaba en un balde y las metía en el aljibe a ras del agua para que se refrescaran. A eso de las cinco de la tarde comenzaba el ritual: recuerdo perfectamente como tiraba de la soga y aparecía ante mis ojos aquellas natillas fresquitas cual regalo sorpresa. Así era la convivencia, se con1partía todo.

Los habitantes de Mácher siempre hemos tenido muchas cosas en común: religión, cultura, trabajo, diversión …

De la religión siempre he pensado lo acertado que estuvieron nuestros antepasados al poner a Mácher bajo la advocación de S. Pedro, hombre rudo, firme de carácter y trabajador, no en vano fue pescador y el primer Papa de la Iglesia Católica. Parece que los habitantes de Mácher han querido seguir su ejemplo. Sería raro encontrar a alguien del pueblo que no le tenga devoción al Santo. Claro que detrás de todo esto podría haber algo de interés por aquello de seguir a quien tiene las llaves para nuestra entrada en el cielo.

Un signo de religiosidad ha sido la masiva asistencia a la iglesia en los actos que se programaban. Como ejemplo las novenas de mayo, con el altar lleno de velas, azucenas y niñas recitando versos de alabanzas a María. También cabe destacar los encuentros que se celebraban con los Padres Capuchinos que nos visitaron años ha y que tenían como colofón una procesión nocturna, que a los pequeños nos impresionaba mucho. En un camión que cedía un vecino del pueblo se montaba en un bidón una cruz adornada en los brazos con un sudario que bamboleaba con el viento. Así de esta manera, siguiendo al camión, la gente del pueblo recorría los principales caminos, rezando y cantando himnos propios del evento.

En la Nochebuena, los más jóvenes se trasladaban a la Parroquia para celebrar el Nacimiento y ya de regreso, visitaban las casas donde eran agasajados con truchas, mistelas, mantecados etc… que se elaboraban en cada casa por esas fechas.

Otro de los recuerdos que vienen a mi mente es como se pasaba de casa en casa una urna que contenía la imagen de la Virgen y que permanecía en cada familia uno o dos días. Por la parte trasera de la misma estaban escritos los nombres de las personas que deberían recibirla. Eso sí, el orden a seguir era muy riguroso y mientras permanecía la imagen en la casa, la familia rezaba el rosario y adornaba con flores la hornacina. También había la costumbre de depositar en la hucha que iba incorporada algunas monedas, existiendo una encargada que administraba ese dinero.

Ese ritual era asunto de las mujeres, que ellas aprovechaban para un rato de charla, mientras se hacía el intercambio.

Cuando se encontraban en el camino y no tenían tiempo para hablar, solían comentar “ya hablamos cuando te lleve la Virgen”.

Acontecimiento religioso importante en Mácher era el asistir a misa de madrugada en otra iglesia, ya que todos los domingos no teníamos misa en el pueblo y los feligreses iban al Corazón de Jesús, a Tegoyo o a San Antonio en Tías.

Desde madrugada los fieles se iban uniendo al grupo desde Los Barrancos al Volcán, donde se reunían para partir juntos. Cuando la noche era oscura, se alumbraban con faroles de petróleo de los llamados de “Cabo Blanco” para poder iluminar un poco los polvorientos caminos de la época. Hay que señalar que se usaba doble calzado, principalmente las mujeres: uno para el camino y otro para la celebración. Se cuenta como anécdota que este segundo calzado se dejaba escondido en alguna pared cercana a la ermita a las que se dirigían. Los jóvenes de ese lugar para gastarles una broma cogían los zapatos y los mezclaban, creando un verdadero caos a la hora de la recogida.

También hay que decir que de estas manifestaciones religiosas, nacieron muchos matrimonios, ya que era el lugar de encuentro de los jóvenes, que aprovechaban para iniciar sus relaciones.

Mácher ha contado con Rancho de Pascuas desde hace muchos años. Después de un tiempo en que desapareció, se volvió a retomar en el año 1993, y es el que existe actualmente. Desde aquí invito a los jóvenes del pueblo que se animen a participar en esta bonita costumbre que tanto trabajo y sacrificio ha costado para conservarlo.

También quiero recordar al grupo de catequistas que a lo largo de los años han preparado a nuestros niños para su Primera Comunión, ya que ellas han sentado las bases, junto con el ejemplo de sus padres, para que conozcan los principios esenciales de nuestra religión.

En cuanto a lo cultural y lúdico, Mácher cuenta actualmente con una cantera comprometida en el terreno teatral. A este evento que se celebra el día de S. Pedro, esperado con gran expectación, vienen gentes de toda la Isla, solo por el hecho de pasar una tarde de risa y diversión. Las obras que estas personas representan con mucho esfuerzo y ensayos se ponen en escena, con la mayor de las ilusiones, son aplaudidas por un público que además de haber disfrutado, valoran el sacrificio y el trabajo de todos sus componentes.

Lo mismo ocurre con el tradicional asadero que se celebra la víspera de la fiesta, donde un grupo comprometido colaboran para que todo salga bien y que todos los invitados se vayan contentos. Es una tarea que año tras año se ha ido superando y que se realiza con mucho cariño, sin esperar nada a cambio y de esta manera tenemos la posibilidad de compartir un rato ameno con los vecinos y con aquellos que vienen a disfrutar con nosotros de este acontecimiento.

En Mácher se ha practicado mucho el juego de la bola canaria. Recuerdo que los domingos los hombres se reunían en El Volcán acudiendo jugadores de otros pueblos, organizándose partidas muy reñidas con bolas de madera. Más tarde se jugaba en el Casino Bellavista, hoy se sigue con esta tradición en la cancha del Teleclub.

Otro lugar de encuentro de los hombres eran los “cabildos” que se reunían debajo de una pared al oscuro de la noche o bajo la luz de la luna, una vez acabada la jornada de trabajo y atendidos los animales que cada casa poseía. Allí se comentaban sus vivencias y preocupaciones diarias. Los niños no podíamos acudir a estas reuniones.

Los domingos, los hombres acudían a las cantinas a jugar una partida al envite o a la ronda. Allí se reunían vecinos que no lo hacían a diario por vivir lejos unos de otros. Estas partidas se caracterizaban por la competitividad y los equipos se formaban siempre con las mismas personas, que jugaban de compañeros. El lugar con más afluencia de jugadores era la cantina de La Punta, que estaba situada junto a la antigua ermita.

Otro acontecimiento importante en la vida de nuestro pueblo era el momento de la recolección de la cosecha. Las familias se reunían para realizar el arranque de la sementera. Se hacían las “pionadas” que consistía en ayudarse unos a otros y así adelantar más el trabajo. Lo mismo se hacía con las trillas, prestándose los camellos y burros para separar el grano de la paja. Desde 1nuy ten1prano se iba de casa en casa buscando los animales que formarían la “cobra” para trillar los cereales y legumbres en las eras. Uso en este apartado palabras que los jóvenes de hoy desconocen y que se emplean en las tareas agrícolas. Es una pena que se vaya perdiendo este vocabulario que era utilizado por nuestros antepasados, al ir desapareciendo del pueblo la actividad agrícola.

Seguro que ustedes han echado de menos en este Pregón nombres de personas del pueblo. He preferido no nombrar a nadie, ya que considero que todos los habitantes de Mácher, los actuales y los que ya no están con nosotros, han sido los verdaderos protagonistas de nuestra historia y de los que hemos aprendido tanto.

Pretendo terminar pidiendo a todos los vecinos que continuemos en la línea de convivencia que nos ha caracterizado siempre. Eso nos seguirá dando paz y prosperidad. También quiero invitarles a participar en los actos que la Comisión de Fiestas y el Ayuntamiento ha preparado para esta semana festiva y vemos todos el Día Grande, el 29 de junio, festejando a nuestro Patrono San Pedro. Seguro que El compensará a su querido pueblo de Mácher esperándonos en la puerta del Cielo.

¡MUCHAS GRACIAS Y FELICES FIESTAS!

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