El barco de cabotaje Astelena, propiedad de Antonio Armas, sufre en septiembre una explosión a bordo, cuando se encontraba en el muelle de Santa Cruz de Tenerife, falleciendo varios marineros, uno de ellos de Tías, otro de Maciot y otro de Las Breñas.
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1954: Atraco a mano armada en el pueblo de Mácher
Publicado: 13 junio, 2024 en Sucesos desde 1849 hasta 1967La portada del semanario Antena destaca el 30 de noviembre de 1954 la noticia de un atraco en el pueblo de Mácher, informando en el subtítulo que «el presunto ladrón se llevó 30.000 pesetas después de agredir a la víctima con la culata de una pistola». La información incluye los siguientes datos: «Sobre la media noche del pasado 22 de noviembre se presentó un enmascarado provisto con arma de fuego en el domicilio del vecino del Volcán de Mácher
En el semanario Antena del 9 de junio se hace referencia al fallecimiento en el Hospital Insular de Lanzarote de la vecina de Tías Agustina Mesa, de 51 años, a consecuencia de las quemaduras sufridas al inflamársele un infiernillo de gasolina. La transición de la combustión a leña a estos artilugios de gasolina y petróleo, antes de la llegada del gas, producen varios accidentes domésticos con graves consecuencias como el suceso relatado. La fallecida estaba casada, tenía cinco hijos y era residente en Mácher, en el Camino del Puerto.
El temor se extiende entre los usuarios del transporte público al conocerse el 20 de junio el fallecimiento de una persona en el vuelco de una guagua de las Gildez, muy cerca del municipio, junto a la casilla del caminero de Uga.
En la madrugada del 1 de febrero de 1949, Rafael Cedrés, quien ejerce de alcalde desde el año anterior, se dispone junto con otro chófer y varios operarios a suministrar gasolina a los camiones con los que está realizando trabajos de enarenados en Tinajo. La imprudencia de uno de los trabajadores hace que salte una chispa de fósforo o de cigarro en un regador repleto de gasolina junto al depósito del camión. La pavorosa llamarada hace que se propague rápidamente dentro del garaje, cundiendo el pánico y la confusión. El propio Rafael se arriesga a sacar al menos dos camiones, no ocurriendo lo mismo con una pequeña guagua de carrocería de madera que es pasto de las llamas junto con un coche que había adquirido recientemente Andrés G. La tragedia en aquel día víspera de La Candelaria, de un año recordado por ser el más seco de la década, ronda al pueblo de Tías, produciéndole graves secuelas físicas al propio alcalde.
- 1949: Arde la cochera de Rafael Cedrés
- 1952: Vuelco de una guagua en Uga
- 1953: Fallecimiento por quemaduras
- 1954: Atraco a mano armada en el pueblo de Mácher
- 1954: Explosión a bordo del Astelena
- 1954: Atraco a mano armada en el pueblo de Mácher
- 1956: Joven fallecido por un camión
- 1959: Vuelco de un camión en Mácher
- 1960: Pleito en la Tiñosa
- 1963: Accidente mortal en Peñita Amarilla
- 1967: Muerto de una puñalada en la sociedad de Tías
Los guardias municipales de los comienzos de la segunda mitad del siglo XX
Publicado: 13 junio, 2024 en Policía de TíasAl quedarse vacante la plaza de guardia se presenta a la vacante el vecino de Las Cuestas, Rafael Cabrera R, personaje muy carismático, divertido y buen tocador de guitarra. El municipio ya posee una sólida economía agrícola de tomates, cebollas y pesca. La población de Tías aún no llega a los 3.000 habitantes, de su población activa aparecen censados 358 agricultores, 218 braceros y 247 marineros. A la construcción se dedican 13 personas, al comercio otras 13 y al transporte se dedican 5 personas, según los datos publicados por Ezequiel Acosta R. en su libro Entre la Agricultura y el Turismo.
En septiembre de 1953, «Rafael el Guardia» o «Rafael el celador» se enfundan su ropa de dril gris con su correaje, gorra y una porra autofabricada en la zapatería de Jacinto Cabrera. Le entregan una pistola de 6/35″, dotada de 6 balas que Rafael afirma que «le duraron casi veinte años». Con apenas 300 pesetas de sueldo al mes, su cometido se centra en efectuar las citaciones a los concejales, acudir a todas las fiestas y respectivas procesiones, Candelaria, San Antonio, La Magdalena, El Carmen, vigilar fiestas de la Santa y los bailes en la Sociedad Unión Sur, atenciones especiales cuando venía una autoridad al Ayuntamiento, abrir y cerrar el cementerio, etc.
Los servicios por la jurisdicción se realizaban a pie en una sociedad eminentemente tranquila, sosegada, agraria… «Se hablaba con la gente en los caminos y veredas, en las tierras de tomateros, de cebollas, o incluso en las parras, en los tiempos de fruta». Contaba Rafael: «Todo el mundo se conocía y colaboraba, los servicios más complicados se podían presentar al finalizar un baile, con algún borrachito, y es que a la fiesta, si no había pleito, le faltaba algo».
Todos los desplazamientos los efectuaba Rafael Cabrera a pie, hasta que decidió comprar una bicicleta a Carmelo Cedrés por valor de 500 pesetas, aunque la bicicleta resultó ser más una carga que un adelanto debido a la orografía del pueblo, al estado arenoso de los caminos y al viento. Por este motivo, Rafael solicita un adelanto al Ayuntamiento para adquirir una moto. El asunto es llevado a pleno para motorizar al guardia y no se consigue unanimidad, ya que el edil Lorenzo Viñas cuestiona tal adelanto y lo considera un dispendio y, en consecuencia, el asunto no prospera.
Con la llegada de Antonio Díaz a la alcaldía en 1962, éste le encomienda una nueva misión consistente en escardar la barrilla y otras hierbas del cementerio. De esta forma, Rafael Cabrera, uniformado, coge su carretilla y escardillo cada mañana y se dirige al camposanto a colaborar con la limpieza y el ornato. También es testigo del cambio de rotulación del pueblo de La Tiñosa por Puerto del Carmen.
De su etapa hay cientos de anécdotas y acontecimientos. En 1959 se encuentra Rafael Cabrera en la Casa Consistorial dándole un barrido a los pisos de madera ante la visita del Gobernador Civil. Es tal la polvareda que levanta que no se vislumbra al resto de los ocupantes de la estancia. Así las cosas, y debido al fuerte viento reinante, saltan las cuñas de madera que sostenían las ventanas, y se produce un estruendo tan fuerte que provoca la salida en estampida para la carretera de toda la comitiva. Por cierto, antes de despedirse, el gobernador pregunta al alcalde si el pueblo estaba necesitado de algo.
En el pueblo de La Tiñosa, cuando llegan los marineros después de larga estancia en la mar, el guardia municipal suele ser requerido para solventar alguna trifulca producida en alguna cantina del lugar. Pacientemente, a pie, y porra en mano, Rafael Cabrera se desplaza al pueblo y, cuando éste aparece por el Aljibe del Cabildo, se aviva la contienda hasta la intervención en la mediación del conflicto por parte del guardia. En el bar de Manuel Viñas, en la zona del Varadero, que tenía los dos retretes fuera con salida directa al mar, entre copas, cartas y alguna parranda, no es extraño este tipo de incidentes.
La apertura del municipio al turismo con la puesta en funcionamiento del hotel Los Fariones en el año 1966 (primer hotel de Lanzarote con una inversión de 14 millones de pesetas) provoca una transformación acelerada del municipio, incremento poblacional, cambio de actividad económica, nuevos empleos, nuevos servicios y nuevas necesidades de toda índole.
En materia de seguridad municipal se procede a contratar al nuevo guardia municipal, Guillermo P. Valiente (Memo), que desempeña esta actividad por un periodo corto de tiempo (1967-1969).
Jefatura de la Policía Local de Tías, alumnos del PFAE La Web de Tías II, a todos los agentes en activo, jubilados y familiares de agentes fallecidos. Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Tías, Archivo parroquial, José Miguel M., Pedro y Antonio R., JJ Romero, Pepa González, Julián Rodríguez, Dory Hernández, Sergio Betancort, Pedro Cabrera, Pedro Fajardo, Alexis Hernández, Francisco Fajardo, Pedro Mesa, Nereida Barreto, José Valiente, Leandro Morales, Anita Fajardo, Nina P. Aparicio, Ruth Corujo, Mel Reyes, Arcadio Tejera, León Acosta, Nando Marrero, A. Domingo Guadalupe, Pepe Barco, J. A. Cedrés, Óscar Torres, Juan Parrilla, Emilio Bermúdez, Dolores Álvarez.
1936-1939: Soldados naturales de Tías fallecidos en la guerra civil
Publicado: 12 junio, 2024 en Sucesos desde 1837 hasta 1939La absurda Guerra Civil española se cobra también la vida de inocentes vecinos que estaban en tiempos de ser llamados a filas y fueron llevados a los frentes, sin apenas conocimiento del manejo de 299 armas, del territorio, del clima y, menos, de las propias causas de la contienda. De este municipio pierden la vida los siguientes soldados: Servando Álvarez Díaz (vecino de Las Cuestas), Fernando Arrocha R. (La Tiñosa), Santiago Batista Aparicio (Hoyo del Agua), José Borges Calero (Los Lirios), Teodoro Camacho Montero (La Asomada), Juan Duarte Saavedra (Mácher), Francisco Eugenio R. (La Tiñosa), José Fajardo Valiente (Hoyo del Agua), Antonio G. Arrocha (La Tiñosa), Vicente Mesa Mesa (El Pavón), Francisco R. H. (Los Casalones) y Alberto de León Mesa (Las Cuestas).
Aparte de las muertes, hay que añadir las detenciones sin causas, deportaciones al campo de concentración y cese del servicio a carteros, maestros y otras personas de militancia republicana. En el apartado de detenidos por otras causas, en octubre de 1936 figuran Rafael Ferrer Fajardo, vecino de Mácher, chófer de profesión, acusado de causar lesiones y amenazas a la autoridad. Mamerto R. P, que había sido alcalde en tiempos de la República, es detenido en Tías el 10 de octubre de 1936, acusado de agresión con piedras a falangistas.
1925: Juicio contra el maestro nacional del pueblo
Publicado: 12 junio, 2024 en Sucesos desde 1837 hasta 1939Se da cuenta en una sentencia del juicio oral seguido contra el maestro Gabriel Encinas Castellano, de 34 años, a quien se le imputa de un delito contra la Constitución por haber proferido en el Ayuntamiento de Tías, por los meses de julio y agosto de 1923, «expresiones injuriosas contra las augustas personas de los soberanos». El fallo concluye que, toda vez que el propio denunciante resulta ser el secretario Evaristo Duran, que ya ha fallecido, se proceda a absolver al maestro.









