La seguridad ciudadana es primordial para la convivencia en comunidad, por lo que la labor policial centrada en la persona y en el disfrute de sus derechos es fundamental para garantizar la seguridad y el orden público en cualquier territorio.
La historia del municipio de Tías y de su Policía Local es peculiar por la cantidad de vivencias y anécdotas experimentadas, fiel reflejo de la sociedad del momento, y por la evolución de una zona dedicada inicialmente a la agricultura y a la pesca que a partir de la década de los 60 se abrió paso a la industria turística.
Tal y como ha ocurrido en nuestro municipio, durante los más de 100 años de historia de la Policía Local de Tías, esta ha sufrido cambios en profundidad relacionados con la transformación de una actividad primaria en una economía de servicios.
Este libro relata el recorrido de la Policía Local de Tías con una cuidada descripción de sus protagonistas y de los acontecimientos más relevantes donde han intervenido. Sin duda, es un pequeño homenaje a todas las personas que han estado vinculadas al cuerpo policial durante toda su historia.
Los inicios fueron muy complicados, con mucha dedicación y sueldos ridículos, a veces con pagos a través del trueque o intercambio de productos. Afortunadamente, la situación actual es diferente y somos conscientes de que las mejoras son siempre necesarias. A pesar de sus medios escasos, la Policía Local de Tías ha destacado por ser vanguardista en distintos ámbitos y hoy en día cuenta con equipamientos avanzados, puestos de vigilancias, cámaras y drones, entre otros.
Los recursos materiales son importantes, pero lo que convierte a la Policía Local de Tías en una policía ejemplar es su personal, caracterizado por la cercanía y la efectividad. En los últimos años se han incorporado cinco nuevos agentes y próximamente tomarán posesión dos oficiales de promoción interna. Nos alegramos también de que el Centro de Coordinación Operativa Insular de Lanzarote (Cecopin) está instalado en el municipio.
La ciudadanía les siente cercanos y próximos. Su trabajo diario es encomiable. Todos somos conscientes de la gran responsabilidad que supone ser valedor de la seguridad ciudadana y la preparación que requiere dar respuesta a las necesidades de los vecinos de Tías, así como de los visitantes que afortunadamente recibimos cada año.
Como alcalde, en nombre de la corporación municipal, les doy la enhorabuena por formar parte de una historia que compartimos.
Jefatura de la Policía Local de Tías, alumnos del PFAE La Web de Tías II, a todos los agentes en activo, jubilados y familiares de agentes fallecidos. Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Tías, Archivo parroquial, José Miguel M., Pedro y Antonio R., JJ Romero, Pepa González, Julián Rodríguez, Dory Hernández, Sergio Betancort, Pedro Cabrera, Pedro Fajardo, Alexis Hernández, Francisco Fajardo, Pedro Mesa, Nereida Barreto, José Valiente, Leandro Morales, Anita Fajardo, Nina P. Aparicio, Ruth Corujo, Mel Reyes, Arcadio Tejera, León Acosta, Nando Marrero, A. Domingo Guadalupe, Pepe Barco, J. A. Cedrés, Óscar Torres, Juan Parrilla, Emilio Bermúdez, Dolores Álvarez.
En sus inicios, las sedes del Ayuntamiento de Tías eran itinerantes y habitualmente se localizaban en la propia casa del alcalde. En la sesión plenaria celebrada el 01 de agosto de 1909 en la casa del alcalde Frasco Cruz Mesa (hoy restaurada, situada en la Avenida Central esquina con calle San Pedro), se nombra alguacil a Eulogio Gregorio Barreto González, de 51 años, «para funciones propias de auxiliar de Alcaldía».
El primer alguacil que viste uniforme del Ayuntamiento de Tías es el vecino de Las Cuestas, Silvestre Fajardo Paz. Silvestre nace el 16 de agosto de 1877, se casa con Teresa Batista Doreste y vive en el Valichuelo. De su matrimonio nacen 9 hijos: Inés Silvestre, Teresa, José, Eulalia, Carlota, María, Juana, Francisca y Natividad. En 1914 le nombran alguacil del Ayuntamiento de Tías y permanece 30 años en el puesto hasta su jubilación en el año 1944. El primer alguacil fallece en el año 1960 a los 82 años.
Por entonces, el municipio de Tías, con poco más de 2.000 habitantes, sumido en la agricultura y en la ganadería con paredes de piedra del mar a la montaña, chozas, paredones y pequeños núcleos poblacionales, atraviesa años de mucha miseria provocada por la falta de lluvia y escasez de cosechas. El
Ayuntamiento, en consecuencia, pasa por muchas dificultades económicas: falta de pago al secretario, al auxiliar, al propietario de la casa de la escuela de los maestros, etc.
En este contexto asume el cargo de alguacil Silvestre Fajardo Paz. Su firma aparece estampada constantemente en partidas de nacimiento, partidas de defunción, bodas y otros documentos, todo ello en calidad de testigo y por la cercanía a la vecindad con el aparato administrativo. Sus tareas como subalterno son bastantes simples: algunas notificaciones, incidentes con el ganado que se iba a lo sembrado o pequeños hurtos de fruta de higuera o de higos picones en Peñas Blancas para matar el hambre.
En un pleno de 1917 se acuerda exponer al público la cobranza voluntaria del P. de Células Personales y se nombra al alguacil como auxiliar de la recaudación, y en un pleno de 1925 se da cuenta de una instancia suscrita por Silvestre Fajardo Paz, guardia municipal de este municipio, solicitando aumento de sueldo por ser «mezquino» del que en la actualidad disfruta. Se acuerda aumentar a dicho señor el sueldo de 50 céntimos diarios con la condición de que dicho guardia se comprometa a dar vueltas al campo siempre que se lo permita el servicio del Ayuntamiento. Por el motivo descrito, los vecinos del municipio contribuyen aportándole granos en época de recogida y trilla de lentejas, arvejas y garbanzos, y el guardia recorre en su burro con alforjas las eras de trilla para percibir este tributo-trueque en especies.
De su etapa hay innumerables anécdotas curiosas, de las cuales citaremos una cuando era alcalde Bernabé Borges. El señor gobernador civil de la provincia visita el municipio de Tías y requiere al alguacil que localice al señor alcalde, quien estaba en las labores de trilla en su era en Los Lirios. El alcalde suelta la cobra y rápidamente llega al Ayuntamiento donde le espera la máxima autoridad provincial, quien, tras el saludo de rigor, le pregunta: «¿Cómo anda el pueblo?», a lo que el alcalde le contesta: «No sé, yo vine atravesando».
Esa frase ha perdurado desde entonces en el decir popular, al igual que ha persistido también el término cariñoso de «silvestres» a los guardias municipales, en honor del nombre del primer alguacil: «Mira que hay silvestres en el puerto».
Después de la jubilación de Silvestre Fajardo, asume el puesto de alguacil el vecino de la Asomada Eusebio G. R. En 1950 el Ayuntamiento le otorga un sueldo de 4.000 pesetas anuales. En el año 1953 Eusebio «El Guardia» opta por emigrar a Venezuela y deja la plaza vacante en los tiempos del alcalde Rafael Cedrés Aparicio.
El año anterior a la salida del segundo guardia municipal del Ayuntamiento de Tías el Gobierno del Estado había publicado el Reglamento de Funcionarios de la Administración Local y en su SECCIÓN SEGUNDA para los funcionarios de armas decía:
SECCIÓN II.
DE LOS FUNCIONARIOS QUE USAN ARMAS
ARTÍCULO 252
La Guardia municipal constituirá en cada Ayuntamiento un solo Cuerpo bajo la denominación genérica de Policía Municipal, sin perjuicio de las especialidades y denominaciones de urbana, rural, nocturna, de tráfico y otras semejantes.
ARTÍCULO 253
1. Dentro de las superiores atribuciones del Gobernador civil, y de las facultades del Alcalde, como Jefe de la Administración Municipal y Delegado del Gobierno en la localidad, la Policía municipal estará bajo la dependencia de un solo Jefe inmediato.
2. A tal efecto, cuando los funcionarios sean varios deberá establecerse una rigurosa jerarquía de clases, en relación con las necesidades del Municipio y el volumen de las funciones, y con distribución proporcionada dentro de la plantilla. Las clases de menor a mayor, según la importancia creciente de cada localidad, serán, Cabo, Sargento, Suboficial, Oficial, Subinspector, Inspector. El de mayor graduación en cada Municipio ostentará el cargo de Jefe de la Policía Municipal.
3. Los individuos recibirán, según la especialidad, el nombre de Guardias, Guardas, Agentes, Vigilantes, u otro análogo.
ARTÍCULO 254
1. El sueldo mínimo base para los componentes de la Policía Municipal será el señalado a los subalternos en el Anexo.
2. Los sueldos de cada clase tendrán los siguientes aumentos respecto del mínimo: Cabos, 25%; Sargentos, 50%; Suboficiales, 75%; Oficiales, 100%; Subinspectores, 150%; Inspectores, 200%.
ARTÍCULO 255
1.- La Policía Municipal tendrá las siguientes funciones:
– Vigilancia y ordenación del tráfico.
– Policía judicial.
– Orden público.
– Cooperación a la representación corporativa.
– Las demás que le correspondan o se le encomienden.
2. Serán auxiliares de la Policía Municipal los funcionarios subalternos que tengan asignadas misiones secundarias de vigilancia en relación con los servicios y dependencias municipales, así como los vigilantes nocturnos o serenos del comercio y particulares, porteros, vigilantes del alcantarillado, electricidad y otros.
LEY DE VAGOS Y MALEANTES DE 1933
De esta ley destacamos el siguiente artículo: Artículo 2.° Podrán ser declarados en estado peligroso y sometidos a las medidas de seguridad de la presente Ley:
– Primero. Los vagos habituales.
– Segundo. Los rufianes y proxenetas.
– Tercero. Los que no justifiquen, cuando legítimamente fueren requeridos para ello por las autoridades y sus agentes, la posesión o procedencia del dinero o efectos que se hallaren en su poder o que hubieren entregado a otros para su inversión o custodia.
– Cuarto. Los mendigos profesionales y los que vivan de la mendicidad ajena o exploten a menores de edad, a enfermos mentales o a lisiados.
– Quinto. Los que exploten juegos prohibidos o cooperen con los explotadores a sabiendas de esta actividad ilícita, en cualquier forma.
– Sexto. Los ebrios y toxicómanos habituales.
– Séptimo. Los que para su consumo inmediato suministren vino o bebidas espirituosas a menores de catorce años en lagares y establecimientos públicos o en instituciones de educación e instrucción y a los que de cualquier manera promuevan o favorezcan la embriaguez habitual.
– Octava. Los que ocultaren su verdadero nombre, disimularen su personalidad o falsearen su domicilio mediante requerimiento legítimo hecho por las autoridades o sus agentes y los que usaren o tuvieren documentos de identidad falsos u ocultaren los propios.
– Noveno. Los extranjeros que quebrantaren una orden de expulsión del territorio nacional.
– Décimo. Los que observen conducta reveladora de inclinación al delito, manifestada: por el trato asiduo con delincuentes y maleantes; por la frecuentación de los lugares donde éstos se reúnen habitualmente; por su concurrencia habitual a casas de juegos prohibidos, y por la comisión reiterada y frecuente de contravenciones penales.
Juan Cruz Sepúlveda (Mácher, 1954) es profesor de E.G.B jubilado. Ha abordado la educación desde casi todas las etapas y funciones. A finales de los años ochenta ejerció de sindicalista y perteneció al Movimiento de Renovación Pedagógica «Tamonante». Ha sido director del Centro del Profesorado de Lanzarote en los años noventa y, posteriormente, entre 2003 y 2011, ejerció de director insular de Educación del Gobierno de Canarias. Ha publicado artículos sobre educación, etnografías y biografías. Es coautor con JJ Romero del libro Reseñas sobre Educación en el municipio de Tías (Ayuntamiento de Tías- Dirección General de Ordenación del Gobierno de Canarias, 1998) y autor de El Postigo de Tías (Beginboook, 2014) y El Volcán del Turismo (Mercurio Editorial, 2018), mención especial en los Premios Turismo Lanzarote edición 2019. Ha colaborado en otras publicaciones, es poseedor de la distinción Viera y Clavijo que otorga el Gobierno de Canarias desde la Consejería de Educación. Es cofundador de la asociación Tías Foro por la Identidad, impulsor de la asociación educativa Mercedes Medina Díaz y es colaborador habitual en la web http://www.historiadetias.com desde su creación.