Guardias
Al quedar vacante la plaza asume su puesto el vecino de Las Cuestas, Rafael Cabrera Rodríguez, quien en septiembre de 1953 se enfunda su ropa de dril gris, con su correaje, gorra, porra autofabricada y una pistola de 6/35”, dotada de 6 balas que le duraron casi veinte años. Con apenas 300 pesetas de sueldo al mes, su cometido se centraba en efectuar las citaciones a los concejales, acudir a todas las fiestas y respectivas procesiones, Candelaria, San Antonio, La Magdalena, El Carmen…vigilar el baile, las fiestas de la Santa, abrir y cerrar el cementerio, etc.
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